ElQueAsesina - Escritura Creativa

Relato breve.

29/06/2015

Amar a la persona equivocada

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Ella bailaba sin cesar, era su pasión.

Ella bailaba sin cesar, era su pasión.

Un amor tan grande como el que yo siento no entiende de reglas y normas, sigue su curso, improvisa.

Apretó su dedo en el botón play, la música empezó a sonar, sus pies comenzaron a danzar, envolvían y acompañaban el ritmo de la canción, sus caderas se tambaleaban de un extremo hacia otro, sensual y provocativamente, sus pechos presos de la euforia y el derroche de energía se encontraban tiesos y turgentes, sus hombros los acompañaban en el movimiento.

Era un baile sincronizado, todo su cuerpo iba al compás del sonido, su melena castaño oscura se desplegaba por los aires en cada giro, tapaba su rostro de vez en cuando pero aún así era simplemente hermosa, tan sexy que hacía que un calor frenético recorriera mi entrepierna, una sensación de bienestar y pensamientos lujuriosos que danzaban junto a ella.

Era inevitable sentirme atraído por ella, todo el pueblo lo estaba, hasta las mujeres se giraban al verla pasar, la envidia tal vez, o la preocupación de no poder controlar lo que pensaban sus maridos a verla caminar.

Rocío apenas tenía dieciocho años, había nacido en Barcelona, pero los infortunios de la vida la llevaron  a vivir en San Jorge junto a su tía, quien se hizo cargo de ella después de aquel terrible accidente que marcó su vida e hizo que tomara otro rumbo.

Su hermosura la había heredado de su madre, morena como ella, con rasgos latinos despertó pasiones en los hombres, los celos, furia y  la venganza hicieron predecir que no tendría un destino agraciado.

Había averiguado todo sobre ella, la había investigado, observado y deseado por las noches cuando por mi habitual insomnio no lograba conciliar el sueño. Creo que estoy empezando a amarla en silencio y a la distancia, porque mi cobardía y prejuicios me frenan a decirle la verdad.

A veces pienso de qué serviría que supiera que este amor que inunda mi corazón es puro y sincero, que la llenaría de besos y abrazos todo el tiempo y le daría mi vida si fuese necesario. Palabras absurdas y ocultas tras esta careta de vecino agradable, de hombre caballeroso que podría querer algún día tan solo como amigo, mentor o peor, como si fuera su padre.

Sus bailes me cautivan, me calman y a la vez me excitan, observo sentado,  tranquilo, sin emular gestos, ni expresiones mientras mi cuerpo se rinde ante el mas fogoso de las sensaciones, el deseo de lo prohibido, de lo lejano aviva aún más este fuego interior.

Al salir de la taberna me meto en la ducha, mi cuerpo sudoroso necesita refrescarse, cierro los ojos y calmo la hoguera que yace entre mis piernas hasta quedar saciado. Me estiró en la cama y solo puedo pensar en ella, en sus ojos verdes, en su sonrisa, en su rostro perfecto. Maldigo una y otra vez no haberla conocido en otra vida, en otro mundo, en otro año.

Cierro mis ojos y me dejo llevar por el cansancio, me adentro en un mar de sueños y navego por él de su mano, de la mano de Rocío.

El sol entra en mi ventana cada día, despierta mi mente y mi cuerpo, mi corazón quiere seguir soñando pero la realidad me trae de inmediato a mi vida, a mi casa y a mi habitación.

Cada mañana salgo a comprar el periódico, mi excusa para pasar por el bar tomar un café y con suerte saber algo de ella, tal vez verla y cruzar alguna palabra, no soy matemático pero de diez intentos solo obtengo un uno por ciento de acierto, no me sale rentable pero lo sigo haciendo.

-Hola Julio, buenos días, ¿le pongo lo mismo de siempre?

-Claro, para que vamos a cambiar, a esta altura uno ya tiene marcado los hábitos.

-Habla usted como si fuera un abuelo, todavía se pueden romper las reglas, cambiar el rumbo de las cosas, deshacerse de los costumbrismos y la rutina- Dijo Juan alegre como cada mañana.

-Carmen y yo vamos a ir a la feria del pueblo esta noche, vengase con nosotros,  la niña actúa en un espectáculo, está muy contenta, se comenta que viene un productor muy bueno de la capital en busca de talentos, y creo que esta es su oportunidad para que cumpla su sueño-

Mi corazón empezó a latir con fuerza, solté la taza de café y como un milagro no fue a parar al suelo, siempre me acercaba en busca de noticias frescas, pero esa no era la mejor para empezar el día. Me aterró la idea de pensar que Rocío podía marcharse de manos de un vendedor de promesas falsas buscando solo un acercamiento carnal. No lo podía permitir.

-Claro que iré, y ¿cómo se llama ese productor que dice Juan?

-Ernesto Saavedra, fue representante de algunos artistas importantes en la capital, eso nos ha contado Rocío, esta muy emocionada.

-Y Carmen ¿está contenta?, no permitirá que Rocío se vaya a conocer mundo sola siendo tan joven. Tengo que reconocer que fui sarcástico y atrevido, pero el nerviosismo hacía que ya no midiera las palabras.

-Carmen quiere que la niña sea feliz, que tenga lo que nosotros encerrados en el pueblo no pudimos hacer, vivir, soñar, luchar por lo que queremos. Nosotros tuvimos que conformarnos con trabajar y sobrevivir, es algo que le prometió a su a hermana que en paz descanse- Juan hizo un gesto con la mano simbolizando la cruz de cristo, se besó el pulgar y miró hacia atrás en donde había un recuadro con una foto de su mujer junto a Lidia.

-Bueno, luego nos vemos, voy a intentar trabajar un poco. Levanté la mano para saludar y esbocé una sonrisa falsa, estaba enojado, cabreado y lo peor es que sentía el miedo recorrer mi cuerpo.

Me senté en mi despacho, como era de costumbre no sentía inspiración para trabajar, estaba gastando lentamente mis ahorros y si no terminaba el libro la editorial me demandaría por estar fuera del plazo de entrega. Me habían encargado un ensayo sobre comunicación y las nuevas tecnologías, entusiasmado empecé el proyecto pero todo se truncó cuando mis sentimientos comenzaron a aflorar y a ocupar todos mis pensamientos.

El desencadenante de esta locura enfermiza que me atormenta fue la noche de navidad, su mirada dulce, su abrazo al saludarme, sus labios al rozarme la mejilla con un beso para felicitarme despertó en mí todo lo que había estado negándome.

La había visto crecer y no podía creer que pensara en ella como mujer, pero así era y no voy a dejar que nadie me la arrebate, sé que no es de mi propiedad y que mi amor es secreto, pero no puedo controlar lo que siento, la cordura ha desaparecido y el que manda es el corazón.

Rocío deseaba triunfar en el mundo de la música, bailar era su especialidad, como si hubiese nacido para ello. Había practicado para que el espectáculo fuese especial, innovador y llamativo, que era lo que buscaban los productores. Tenía la certeza de que sería elegida, que podría desarrollar una carrera profesional fuera de aquel pueblo.

Había dejado su vida personal para dedicarse sólo al baile, sus amigas salían, conocían chicos mientras que Rocío bailaba sin cesar. Amaba la música más que a nada en el mundo, era su escapatoria de la desgracia que la sacudió al morir su madre en manos de su padre.

Las circunstancias la habían hecho madurar de golpe y tenía claro sus prioridades y sueños y no iba a desaprovechar esta oportunidad, era su noche, era feliz, era Rocío Castro.

Preso de mi pánico empecé a tener ideas macabras y desagradables, movía mis dedos sin parar, caminaba por el salón, por la habitación y no hallaba respuestas, nada calmaba mi ansiedad. Decidí buscar su nombre en internet, ver su rostro y su curriculum tan prestigioso como lo describía Juan.

Al aparecer su fotografía en pantalla mi alma se desvaneció en un solo suspiro, era guapo, verdaderamente guapo, atractivo, fibroso, con ojos que encandilan, con una sonrisa que encajaba a la perfección con las facciones de su cara.

Cómo iba a competir yo con ese guaperas, me cuestionaba, pregunta irónica si recordaba que tenía cuarenta y ocho años. Mi barriga marcaba cierta distancia con el escritorio en mi despacho, mi pelo ya estaba casi un cincuenta porciento de color blanco y mi cara tenía líneas de expresión, que marcaban los signos de mi edad, de que el tiempo pasaba y era inútil enamorarse de algo imposible.

Tenía que evitar que conociera ese productor y no se me ocurrió mejor idea que intentar ponerme en contacto con él, ofrecerle mi casa para que descansase y disfrutara de la feria.

Soy conocido en la ciudad, mis libros se han vendido por todo el país e incluso dos novelas se tradujeron en tres idiomas. La fama nunca me gustó y busqué asilo en este pueblo, alejado de todo, con gente humilde y especial.

El reloj marca las diecisiete de la tarde, el timbre suena en mi puerta, camino hacia la entrada, con los pensamientos revueltos, sólo improvisaré, me dejaré llevar por lo que surja, jamás lo había hecho y era hora de intentarlo.

-Hola, bienvenido a San Jorge, esta es mi casa y durante estos días será la suya también- Saludé lo mas cordial que pude, disimulando los pensamientos oscuros que se cruzaban por mi cabeza.

-Me alegro de que el prestigioso escritor Julio River me reciba aquí. ¿esta es su guarida?.

-Sí, este es mi pequeño mundo, aquí surgen mis personajes, es más, estaba elaborando un personaje nuevo para una historia que tengo entre manos.

Mientras entraba en la trampa y dejaba su maleta en el salón preguntaba y observaba la casa, visto en persona era aún más atractivo de lo que había visto por la web.

-No quiero molestarle en su trabajo, si prefiere puedo ir a un hostal.

-Me ofende que piense así, no me interrumpe, me agrada hablar con gente que sabe identificar el talento en otras personas, ¿porqué ha venido a eso verdad?

-He venido a disfrutar de la feria, (dijo entre risas); me han dicho que hay una jovencita que tiene mucho desparpajo bailando y creo tener una oportunidad para ella, siempre y cuando logre cautivarme.

Cuando se refirió a Rocío mis manos se tensaron, mi respiración comenzó acelerarse y mis ojos no querían parpadear, sólo querían mirarlo fijamente, tal vez tratando de intimidarlo, hacerlo recular hacia atrás.

Mis intentos fueron fallidos, ni se percató de mi angustia y agresividad, se sentó en el sofá y sacó su móvil, comenzó a escribir unos párrafos. Inmediatamente se lo arrebaté sin pensarlo y en respuesta a su impulso por preguntar qué demonios estaba haciendo, me atajé contestando que esta experiencia era para vivirla relajadamente, sin interferencias tecnológicas, algo tranquilo, tradicional, como en los antiguos tiempos. Mi discurso sonó convincente, y más viniendo de un viejo solitario como yo.

Lo dejé en un cajón en mi despacho, toqué su hombro y sonreí- tranquilo hombre que le aseguro yo que se puede estar desconectado un día del móvil.

Lo invité a conocer la casa, y a tomar una copa, y dejé para el broche final mi rincón preferido, un cuarto en donde me solía encerrar para recuperar mi concentración cuando aturdido no lograba entrelazar mis ideas, tenía un sofá color granate, una pequeña biblioteca con mis obras preferidas y una pequeña lámpara, era una habitación creada en la parte trasera de la casa, sin ventana ni conexión con el exterior.

Al entrar allí cerré la puerta con fuerza, Ernesto se sobresaltó y al girarse le atisbé un  palo en la cabeza que lo dejó inconsciente tendido en el suelo, un hilo de sangre formaba un charco alrededor de su cabeza. No era lo que había planeado, simplemente improvisé.

El amor tiene estas cosas, uno se deja llevar por impulsos, es preso de deseos incontrolables que se adueñan de tu mente, de tu corazón. Yo no hice nada malo, solo amar a la persona equivocada. Mentiría si digiera ahora encerrado en estas cuatro paredes que lo siento por que no es así, he defendido mi amor y he roto las reglas de la vida, pero un amor tan grande como el que yo siento no entiende de reglas y normas, sigue su curso, improvisa.

encerrado en estas cuatro paredes no me arrepiento de amar.

encerrado en estas cuatro paredes no me arrepiento de amar.

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Comments

  1. Amar para algunas personas significa sufrir. Viven atrapadas en relaciones que afectan su bienestar emocional, al sentirse atraidas por personas inaccesibles y problematicas.

    Comment by Hosting Italia — 22/08/2016 @ 05:35

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